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Una de las publicidades más recordadas de “los ochenta” es la de Fórmula Shell, al ritmo de “I want to break free” de Queen, filmada en su primera parte en las cercanías de la Torre Santa María, comuna de Providencia, Santiago, y cuyo protagonista era un Renault 25, modelo que se comercializó en Chile entre los años 1986 y 1990 y del que muy poco se conoció.

Estrenado en Francia a finales de 1983, el “25” tuvo la misión de reemplazar a los R20 de 1976 y R30 de 1975; sin embargo, el verdadero objetivo era desarrollar un vehículo “Premium” capaz de competir de igual a igual con los modelos de origen alemán, idea, que por lo de demás, siempre ha estado en la mente de los constructores franceses.

Para lograr tal objetivo se decidió encargar el proyecto al diseñador Robert Opron, el mismo que había participado en el desarrollo de otros clásicos franceses como los Citroën DS y CX, el Alpine A310 y los Renault Fuego y 9, entre otros.

Para finales de 1983 el “25” estaba finalizado, presentándose bajo una carrocería 5 puertas, tracción delantera, con una puerta trasera al estilo de los Liftback dotada de un vidrio curvo que definieron como “burbuja”, pero que de costado daba la impresión de ser un sedán tradicional.

Su estudiado diseño aerodinámico era obra de su segundo padre, el diseñador industrial  Gaston Juchet, alcanzado un coeficiente de resistencia aerodinámico, « CX », de sólo 0,31, cifra inédita y sobresaliente para un modelo de producción en serie y que reportaba importantes mejoras en el rendimiento del motor.

Hubo versiones que alcanzaron, incluso, un CX de 0,28. Los rendimientos mixtos, en tanto, variaban entre los 11,8 Km/l para un motor gasolina 2.2L y los 10 Km/l para el gasolina V6 2.5 L Turbo; ambas cifras extraordinarias para un modelo de esta categoría.

En el interior, en tanto, el modelo recibía un moderno diseño, cuestionable para algunos, y que era obra de Marcello Gnidini, quien había desarrollado varios proyectos para la casa Lamborghini.

A nivel de equipamiento, el modelo no defraudaba y estrenó una serie de innovaciones. Una de las más llamativas era el indicador de voz. Se transformó en el primer vehículo que « literalmente » le hablaba al conductor, alertándolo, por ejemplo, de puertas mal cerradas, temperatura del motor, o niveles de aceite.

Junto a lo anterior se convirtió en el primer modelo de Renault en ofrecer un comando satelital tras el volante para controlar la radio. Sumaba, además, computador de viaje que informaba la autonomía del modelo, distancia recorridas y carga de combustible ; junto con alzavidrios eléctricos totales, que para el conductor eran de un solo toque.

A pesar de todo lo anterior, para Renault no fue estrenar y vender, convirtiéndose, al poco tiempo en un verdadero dolor de cabeza; la causa principal, las reiteradas averías eléctricas que las primeras unidades fueron presentando, sumada a la queja de frenos débiles, razones que mermaron sus ventas en los mercados externos y, en menor modo, en Francia.

A Chile ingresará a casi dos años de su estreno mundial, momento en que la mayoría de las críticas iniciales habían sido solucionadas. En febrero de 1986 se comercializan las primeras 4 unidades, y totalizando 24 unidades anuales; todas asociadas a un motor 2.0L de 101 CV a 5.500 rpm, un torque de 158 Nm a 3.000 rpm, transmisión manual de 5 velocidades, capaz de alcanzar una velocidad máxima de 182 Km/h y acelerar de 0 a 100 Km/h en 11,4 segundos.

El Precio de lanzamiento fijado por el importador del momento, “Francomecánica” fue de $5.965.000, posicionándose como uno de los modelos más caros del mercado nacional, con un valor superior al de sus tradicionales competidores; por ejemplo, a los $4.540.000 de un Mazda 929, los $4.640.000 de un Peugeot 505 automático, los $4.690.000 de un Subaru Station 4WD automático, o los $4.633.000 de un Toyota Corona 1.8 automático.

Para 1987 la ventas en Chile aumentan y cierra con 27 nuevas unidades,  mientras que durante 1988 ingresan las versiones con el renovado frontal producto del restyling (Fase ll), junto con unidades automáticas de 3 velocidades, cerrando con 21 unidades vendidas. Para 1989 el modelo sólo se ofrece a pedido, alcanzando sólo 6 unidades vendidas.

El año 1990 se decide darle un nuevo impulso, buscando enfrentar a los inéditos Citroën XM ( 2 unidades) y Peugeot 605 (75 unidades), finalizando el año con 12 unidades vendidas, momento en que es finalmente sacado de la gama de productos, y totalizando finalmente 90 unidades vendidas.

En Francia, en tanto, el modelo estuvo en producción hasta el año 1992, momento en que alcanza una producción total de 780.976 unidades, siendo finalmente sustituido por el Safrane.

Como dato curioso mencionar que se desarrolló una versión alargada, tipo Limusina, con opciones de asientos traseros tipo banqueta o dos individuales ; mientras que de serie, la tope de gama era la Baccara, la que incluía climatizador, Frenos ABS, asientos delanteros eléctricos, tapiz de cuero y revestimientos en madera.

Galería Renault 25

 

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